En la actualidad, existen una serie de cooperativas de viviendas que se encuentran en régimen de cesión de uso y que tienen como principal objetivo ofrecer una alternativa habitacional viable para acceder a un hogar. Este tipo de proyectos nacieron a principios del siglo pasado, y hoy en día el modelo que predomina es el que se conoce con el nombre de Andel, el cual se basa en otorgar la propiedad de las viviendas a cooperativas de inmuebles, en unas condiciones de usufructo a los socios y socias a cambio del pago del alquiler. Por ello, se trata de realzar que la propiedad siempre va a ser de manera colectiva, mientras que el uso será personal.
Los derechos a la vivienda pueden tener a nivel temporal una serie de títulos como los de indefinidos, transmitido o heredada.
Con esta forma se tratan de diluir posibles efectos perniciosos al uso de la propiedad individual, y que se pueda llevar al camino de la mercantilización de la vivienda; así se consiguen liberar de las tendencias que se encuentran en el mercado.
Con la implantación de este mercado se pretende erradicar la especulación inmobiliaria y el lucro de un derecho que recoge la Constitución Española para todos y cada uno de los ciudadanos que tengan la nacionalidad. Y además, con el añadido de contribuir decisivamente en favorecer las relaciones intergeneracionales junto con la integración comunitaria.
Desde la Banca Ética se apuesta firme y decididamente por este modelo, ya que ofrece una serie de valores que comparten al 100%. Y así, en la actualidad entidades como Coop 57 se han postulado como una organización que considera la cesión de uso la alternativa para obtener una vivienda. Sirvan de ejemplo las del barrio de Sant Josep Obrer de Reus, y la de Querencia, un pueblo de la Sierra norte de Guadalajara.