Las consecuencias de las distintas crisis financieras en las que se ha visto la sociedad envuelta en los últimos años, ha supuesto una creciente desigualdad puesta de manifiesto en los impactos negativos que la gestión financiera y las prácticas de entidades bancarias, han desencadenado en un importante retroceso tanto en la economía como en el bienestar de las personas.

Aunque en la actualidad muchos medios traten de dar a conocer que el crecimiento económico está generando empleo y calidad de vida, hoy en día hay más de 1.400 millones de personas están malviviendo en la pobreza más extrema, y cerca de 1.000 millones no tienen qué comer; por lo que se puede demostrar que sigue vigente una absoluta desigualdad, y en contrapartida ocho hombres tienen más riqueza que cerca de 3.600 millones de personas.

Con la llegada de las finanzas éticas se trata de dar aire fresco, y para ello pretenden fomentar la Economía Solidaria de cara a hacer frente de manera contundente al sistema capitalista candente, tratando de garantizar el derecho al crédito y a la vez canalizar el ahorro hacia todos aquellos programas con impacto social positivo. Son multitud de organizaciones y entidades que entre sus principales fines tienen conseguir una economía que aporte bienestar general, y entre ellas están: Economistas Sin Fronteras, Coop57, Hego Haizez, Fiare Banca Ética… y la creación de la Red de Finanzas Éticas y Parabancarias de Euskadi; que ha logrado impulsar una reflexión sobre todo lo que tiene que ver con la Educación en Finanzas que en la actualidad se encuentra establecida.

Desde la Economía Social y Solidaria se ha tratado de agregar un enfoque crítico y a la vez alternativo que trate de evitar que las futuras generaciones se basen en modelos centrados en la especulación que ha llevado a situaciones críticas para la sociedad.

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