OikoCredit tiene entre sus principales objetivos prestar atención a proyectos que estén liderados por mujeres en zonas de exclusión social. Pues en general son las que se encuentran en situación de mayor pobreza y siempre desempeñan un papel muy importante en el buen desarrollo de su comunidad.
Hoy en día, las mujeres representan algo más de la mitad de la población del planeta. Y nada más y nada menos que el 70% (aproximadamente), de la comunidad con mayor pobreza del mundo. Trabajan dos tercios más de horas laborales pero reciben de sueldo un 10% menos de ingresos globales, con el añadido que de los 72 millones de niños que están sin escolarizar en el planeta, 50 millones son niñas. Con estos datos queda demostrado que les resulta mucho más difícil acceder a la educación y en ocasiones no tienen los mismos derechos que los hombres en términos de economía y propiedad.
Por todas estas razones, la entidad de Banca Ética OikoCredit trabaja en proyectos que difundan la igualdad de oportunidades de ambos sexos en territorios donde no se llevan a cabo. Además, con el añadido que aquellos programas que se dedican a mujeres suelen tener un efecto multiplicador, ya que los beneficios revierten directamente sobre las familias y la comunidad en general.
Está totalmente demostrado en distintos estudios que en determinadas circunstancias en que las mujeres y niñas reciben ingresos, éstas reinvierten el 90% de ellos en sus familias. Este dato, si se compara con los hombres resulta abrumador, pues éstos sólo lo hacen entre un 30% y un 40%.
Motivos más que suficientes en OikoCredit para seguir apostando por proyectos en zonas deprimidas social y económicamente, en las que el papel de la mujer está limitado. Con estos micro-proyectos se espera ir ayudando paulatinamente a salir de esta situación de exclusión social a miles de féminas de los diferentes puntos de la geografía mundial.