La Banca Ética se caracteriza por ser asamblearia y todas las decisiones se toman a través del conjunto de personas asociadas a cada entidad.
Todos aquellos con la condición de socios de Fiare Banca Ética tienen una serie de beneficios, como son una relación que se basa en la mutualidad, utilidad medioambiental y social, facilidades económicas y una participación más amplia en la toma de decisiones.
La asamblea es el máximo órgano en la cual participan todos los socios y socias que tengan una antigüedad de al menos tres meses (90 días). Así, cada persona socia, ya sea como figura física o jurídica, tiene derecho a un voto, independientemente del número de acciones que posea. Es decir, se sigue la filosofía de un voto por cabeza.
La asamblea general de socios se celebra al menos una vez al año, o con carácter extraordinario, cuando así sea necesario según contemplan los estatutos. Posee, entre otras, las siguientes atribuciones:
Es la encargada de aprobar el balance de las cuentas y el reparto de beneficios. A su vez, también nombra y revoca, en su caso, tanto a los Administradores como a los Revisores, donde se fija el nivel retributivo de casa uno de ellos y se nombra la sociedad que se encargará de llevar las cuentas.
Y entre otras funciones también toma decisiones de las políticas de remuneración de Administradores y de todas aquellas personas que ostenten cargos especiales, trabajadores y todos aquellos colaboradores externos que disponga Fiare Banca Ética.
En definitiva, existe una gran diferencia entre los consejos de administración que se llevan a cabo en la banca tradicional frente a las asambleas de socios donde cada persona tiene un voto de la Banca Ética, en la que se da más valor a la opinión de cada uno de ellos que al número de acciones.