Según Milton Friedman, la única responsabilidad social de la empresa es el máximo beneficio de la misma empleando sus recursos, guardando las reglas del juego y comprometiéndose en una libre competencia sin fraude ni engaño.

Pero en los tiempos actuales, en la sociedad moderna que vivimos, este fin ha quedado obsoleto. Se ha desarrollado una nueva forma de ver añadiendo al mismo, una condición indispensable de servicio a la sociedad por parte de las empresas. Es cierto que sin lo primero no hay lo otro. Por tanto, actualmente se habla de un fin objetivo de la empresa el cuál puede ser la satisfacción de necesidades, la creación de riqueza o el servicio a la sociedad.

El fin subjetivo de los empresarios puede seguir siendo el poderío económico y la ostentación. Como en cualquier otra profesión.

La banca no es distinta a las demás empresas. La obtención de beneficio no es algo que deba conseguirse a cualquier precio, como por ejemplo sacrificando valores morales. Las consecuencias de la actuación de la banca deben de tener un lado humano.

Por ejemplo, mediante la adquisición de acciones de una empresa, la banca se asegura un puesto en la toma de decisiones del consejo de administración. Que esta acción resulte en un despido masivo de empleados y en la subordinación de los intereses de la clase trabajadora a los de la clase directiva suele ser una consecuencia lógica de este tipo de operaciones. Por tanto, hay motivos suficientes para examinar adquisiciones a la luz de valores morales.

Por otro lado, los principios éticos ya no pueden revestir la forma lacónica de época de la Biblia en forma de Códigos o Mandamientos. Requieren de una formulación más extensa como corresponde a la complicación del mundo moderno. Mas aún, su aplicación no puede hacerse automáticamente como si se tratara de una fórmula o una receta, sino que requiere reflexión y sentido común, pues pueden existir conflictos entre dos principios éticos de los varios muy generales que se van a mencionar.

Recordamos a continuación varios principios éticos como son: la veracidad referente a la información empresarial, abstención en la denigración del adversario, confidencialidad en la información recibida, resolver adecuadamente los conflictos de intereses, cumplimiento de la ley, ejercicio de una correcta diligencia, buena fe, fidelidad a las responsabilidades específicas impuestas por los cargos, respeto por los derechos y libertades de los demás y respeto al bienestar de los demás.

Son estos los objetivos éticos de toda empresa. La banca no es ni debe ser ajena a estos valores morales.

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