Hace tiempo que vengo reflexionando sobre los beneficios sociales de la Banca ética respecto a la Banca tradicional. Parece evidente la respuesta pero tal vez no lo sea tanto.

Así como existen varios modelos de Banca ética, también los hay de Banca convencional, y solemos tener una idea preconcebida de lo que hace cada una, en función muchas veces de lo que pensamos que hacen o creemos que deberían hacer. Pero todos ellos, ofrecen productos financieros muy diversos que personalmente me suscitan ciertas dudas sobre sus beneficios al inversor, en términos sociales.

Mientras la Banca ética, pondera sus inversiones en la promoción de los sectores más desfavorecidos, patrocinando proyectos de desarrollo en el tercer mundo, promoviendo la reinserción de personas con riesgo de exclusión, o de apoyo a las clases más frágiles. La banca convencional por el contrario, centra sus objetivos en maximizar los beneficios de sus clientes y/o accionistas.

En cuanto a cifras globales la banca ética no recibe ni el 1% de todos los depósitos bancarios en este país, cifrados en 100 billones de €. Y con ello no se puede hacer mucho, aunque lo que se haga tenga mucho valor. Por otro lado, la banca convencional, invierte el resto de estos depósitos, sin hacer la principal función social que se le supone, que es la redistribución del capital que percibe en forma de préstamos, créditos o hipotecas.  En lugar de eso, se están refinanciando, invirtiendo en empresas que compiten en países emergentes, con leyes más laxas en materias como los riesgos laborales, los medioambientales, la explotación infantil, los derechos humanos etc.

Cabria pues, exigir a dichas entidades, que destinaran una parte de esos depósitos, en la promoción de los sectores productivos del país, fomentando aquellos proyectos que generen empleo, y de este modo el beneficio social seria mas progresivo. Puesto que por cada 100 € invertido en la escala productiva y generadora de empleo, representan 170€ invertidos en la sociedad. Se estimula el consumo, la producción y la generación de empleo. Se revitaliza la economía, provocando que el riesgo de exclusión social se minimizara, y así generar mayor excedente económico, con el que poder fomentar mayores y mejores proyectos solidarios y sociales en aquellas regiones o sectores de población más necesitadas.

En mi humilde opinión en el ciclo económico que estamos viviendo, se hace socialmente más beneficioso invertir dinero en los estratos medios que en los bajos, dado que estos transmiten y redistribuyen lo percibido de manera mas efectiva.

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