Partiendo de la base que en la actualidad – partiendo de la época del neoliberalismo a finales de los setenta– el sistema bancario está formado por bancos de propiedad privada que tratan con todo el público en general.

Podemos decir entonces que estos “bancos comerciales” tratan de maximizar beneficios por lo que actúan como empresas. Aceptan depósitos, transfieren dinero entre los depósitos de sus clientes, transfieren dinero a otras cuentas en otras entidades bancarias, emiten y cobran cheques, efectúan prestamos a sus clientes cargándoles intereses a cambio e invierten algunos de sus fondos en activos financieros que producen intereses en el mercado.

Bien pues los bancos no solo se han limitado a estas actividades básicas de gestión monetaria, también tienen la posibilidad de “crear dinero”. Funciona de la siguiente manera: pongamos como ejemplo que tenemos un banco que recibe un depósito de 100 euros en efectivo.

De ley están obligados a mantener una parte que equivale al 10 por ciento de la suma ingresada (reserva fraccionaria). Así, de esta manera, disponen de un restante 90 por ciento para actuar por cuenta propia con este dinero. Lo que harán con estos 90 euro restantes, es prestarlos a un tercero. En la contabilidad del banco se refleja un activo de 100 euro pero en la realidad el banco hace mucho que no tiene esos 100 euros.

Si en la contabilidad de este banco tenemos 100 euros, la realidad es que solo dispone de 10 euros. Le ha prestado 90 euros a otra persona para que a la vez ella vaya de nuevo a otro banco a ingresarlos. Comenzando de nuevo este ciclo de producción de dinero sobre el papel y en los balances contables.

Jesús Huerta de Soto, catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, es un acérrimo defensor de esta teoría de la reserva fraccionaria como origen de la crisis financiera. Acusando a los banqueros y los privilegios por ellos obtenidos, como causantes de la crisis, es la Teoría Austríaca del Ciclo Económico, la que explica la relación entre el crédito fraccionario de los bancos, crecimiento económico y la inversión errónea de cantidades masivas que se dan al principio del ciclo explotando finalmente con la burbuja y destruyendo valor.

En España hemos sufrido esta actuación de la reserva fraccionaria por parte de banqueros. Cierta o no, el caso es que bancos como CAM, Caja Madrid, Banco Pastor, Banco Popular o CatalunyaCaixa se han visto en la necesidad de fusionarse o bien cerrar sus puertas.

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